de la salleNace en Reims (Francia) en 1651, primogénito de 11 hermanos. Su padre es magistrado de la ciudad, y su madre pertenece a la nobleza. Juan Bautista desde muy pequeño, se siente atraído hacia el sacerdocio.

A los 27 años es ordenado sacerdote; poco después, sin él pretenderlo, se encuentra comprometido en la dirección de un grupo de maestros contratados para sostener escuelas parroquiales dedicadas a los niños pobres. Al constatar la mala preparación de estos maestros y el escaso interés por su tarea, se ocupa cada vez más de ellos: apoyándoles económicamente, organizando su vida, ayudándoles en su trabajo, mejorando su formación como educadores … En 1682 abandona su casa familiar y se va a vivir con ellos.

Juan Bautista se despoja de todos sus bienes: renuncia al cargo de canónigo de la catedral y reparte su herencia entre los pobres. Poco a poco toma conciencia de a qué le conduce Dios: la creación de una sociedad religiosa compuesta únicamente por laicos que consagran su vida a Dios, en favor de la educación de los niños, especialmente de los más pobres. Así nace en la Iglesia un nuevo tipo de vida religiosa masculina. Las dificultades en su vida y en su obra surgen enseguida: los reproches de los miembros de su familia, las incomprensiones de parte de las autoridades religiosas, los procesos judiciales promovidos por los maestros calígrafos, los abandonos de algunos amigos … En medio de todo ello, Juan Bautista mantiene claro como único objetivo, el cumplir la voluntad de Dios.

En 1712 las persecuciones de sus enemigos son tan abundantes que Juan Bautista decide alejarse de la escena pública. Abandona la dirección de la Sociedad por él fundada y se va de París al sur de Francia. Aquí, en Parmenia, cerca de Grenoble, vive algún tiempo retirado. Sin embargo, obedeciendo a sus Hermanos que le ordenan volver a tomar la dirección, regresa a París en 1714. Sus últimos años, liberado ya de la dirección de los Hermanos, los pasa en la casa de formación de Saint-Yon, en Rouan. Allí muere el Viernes Santo 7 de abril de 1719, cuando tenía 68 años.

Juan Bautista de la Salle transformó toda la educación de su tiempo. Algo que hoy resulta evidente, no lo era tanto en su tiempo. Los alumnos de las escuelas eran instruidos de uno en uno, él revolucionó las escuelas al enseñar a toda una clase a la vez. Por entonces las clases eran en Latín, en sus escuelas se enseñará en la propia lengua (francés en su caso). Fue un pionero en la fundación de Escuelas de Formación de Maestros, escuelas especiales para jóvenes con condenas judiciales, escuelas técnicas y escuelas secundarias para lenguas modernas, letras y ciencias.

Además, Juan Bautista de la Salle escribió un buen número de obras escolares y espirituales. Entre las primeras destaca La Guía de las Escuelas Cristianas, el mejor libro de pedagogía del siglo XVII y el que se hizo dominante en las escuelas francesas de varones hasta nuestro siglo. Hay que destacar de él que fue un libro colectivo en el que Juan Bautista de la Salle recogió su propia experiencia pedagógica y la de los primeros Hermanos. También podíamos destacar como manual importante el titulado Reglas de la Cortesía y Urbanidad Cristianas. De lectura obligatoria por los escolares y con atinados consejos de la buena educación francesa adaptados a los hijos de los artesanos y los pobres que acudían a sus escuelas. Escribió también silabarios, salterios y catecismos para uso escolar.

Entre las obras de carácter espiritual es de destacar el libro Meditaciones. En las 16 tituladas: Meditaciones para el tiempo de retiro (a penas 40 folios) traza un completo itinerario espiritual para los maestros cristianos.

En 1900 Juan Bautista de la Salle fue declarado Santo.

En 1950, por su vida y sus escritos inspiradores, fue nombrado Santo Patrón de todos los que trabajan en la educación. Juan Bautista de la Salle inspiró a otros cómo enseñar y cuidar a los jóvenes, cómo enfrentarse al error y a la fragilidad con compasión, cómo afirmar, reforzar, animar.