historia

La historia de los Hermanos de La Salle en Benicarló se inicia a finales de la década de los 80 del siglo XIX cuando el entonces párroco de Benicarló, D. Agustín Ferrer y Ferré decidió la fundación de una obra educativa destinada a los jóvenes de la población.

Con donaciones y sacrificio de su patrimonio personal logró adquirir unos terrenos en los que levantó diversas instalaciones y edificios destinados a la educación humana y cristiana de los niños y jóvenes benicarlandos. Así, en 1891 se terminó de levantar un colegio que se pondría en funcionamiento dos años después con el nombre de Colegio de San Luis Gonzaga, un edificio capaz de albergar hasta 200 alumnos y dividido en dos plantas: una planta baja con Capilla, aulas y otras dependencias y un piso en el que se ubicaban despachos, habitaciones y dependencias de la Comunidad y el coro de la Capilla.

En abril de 1891 se inicia la correspondencia entre el párroco de Benicarló y los superiores lasalianos, en la que se ofrece el colegio recién construido para que se hagan cargo de él los Hermanos de La Salle. Finalmente en el verano de 1893 se llega a un acuerdo por ambas partes, con una condición básica: la enseñanza debía ser gratuita. Para ello el párroco lanzó un llamamiento a los vecinos y familias de Benicarló, en especial a las más pudientes, para que prestaran su ayuda económica para el mantenimiento de la nueva escuela católica y de los Hermanos que se harían cargo de ello. La respuesta fue generosa lo que permitió cumplir la condición principal e incluso ampliar el número de escolares.

El 29 de septiembre de 1893 llega a Benicarló la primera comunidad de Hermanos De La Salle, formada por tres Hermanos: Hno. Luis (Louis Philippe Vedel), que era el Director; Hno. Adolfo Luis (Fernando Arquer) y el Hno. Esperato (Pedro Serra).

El día 2 de octubre se inician las clases con 72 alumnos, cifra que aumenta a los tres meses hasta la cifra de 203 alumnos, algunos de ellos procedentes de pueblos de la Comarca. Para ellos el párroco Dr. Ferrer funda en 1895, un internado con el nombre de El Protectorado de San José.

En 1906 se reorganiza la Congregación de San Luis Gonzaga, surgiendo la Congregación de María Inmaculada y de San Luis Gonzaga- Sección de Mayores, reservada para antiguos congregantes y alumnos: es el nacimiento de la Asociación de ex alumnos del Colegio.

En los primeros años del siglo XX llegan nuevos Hermanos a Benicarló para desempeñar su labor educativa y evangelizadora y a ellos se suman también profesores seglares. En 1922 se suprime el internado lo cual afecta profundamente al Colegio. Durante estos años, la marcha del Colegio no es la deseada, el número de alumnos disminuye así como los recursos para mantener clases gratuitas. El ayuntamiento se compromete a la subvención de las clases gratuitas con 1000 pesetas anuales. El futuro del Centro es incierto, aun así se decide emprender obras de mejora en el edificio.

En el año 1927 se instala en Benicarló el noviciado de los Hermanos con 24 novicios, 18 postulantes y 3 Hermanos formadores. Al año siguiente se traslada a Cambrils quedando en Benicarló el escolasticado.

En el curso 1930-31 termina la primera etapa de la historia de la presencia de La Salle en Benicarló. Se proclama la República y a los Hermanos se les hace imposible mantener abierto el centro dada la negativa de las autoridades a ofrecer ayuda económica, las limitaciones que se imponen a las congregaciones religiosas en su ejercicio de labor educativa y los acontecimientos de violencia anti católica que se producen en distintos puntos de España.

Ante la marcha de los Hermanos, se constituye, por parte de los padres un Patronato Católico que entró en contacto con el Colegio Boix de Castellón, consiguiendo que el colegio de Benicarló volviese a abrir sus puertas, esta vez con la denominación de “Colonia Educativa”, siendo un colegio filial del de Castellón. Al frente de la nueva escuela se encontraba un director y tres profesores que trataban de mantener, dentro de las trabas impuestas, el espíritu católico del centro.

En 1936 se desata la persecución religiosa que obliga al cierre del colegio. Profesores, exalumnos (sacerdotes y seglares) y 22 Hermanos (nacidos o vinculados al colegio de Benicarló) son asesinados violentamente. Doce de esos Hermanos son beatificados el 27 de octubre de 2007 en Roma, entre ellos tres benicarlandos: los Hermanos Crisóstomo, Eliseo Vicente y Valeriano Luis.

Durante los años 1936-38 el Colegio se utiliza como cuartel de Milicias y centro de fabricación de bombas de mano. Con la llegada de las tropas nacionales el 15 de abril de 1938, el edificio se convierte temporalmente en prisión.

Ese mismo año, los Hermanos son llamados de nuevo a continuar su labor en Benicarló, inician el curso en unos locales prestados y en el verano de 1939 se consigue recuperar el edificio del Colegio, aunque en un estado deplorable lo que obliga a realizar una gran remodelación. La Salle en Benicarló inicia una nueva etapa…

El siguiente gran cambio se producirá durante la década de los años 70, con la implantación de la nueva ley educativa y de la EGB. Ya a mitad de esta década, se constata la necesidad de una ampliación del colegio que se ha quedado pequeño. Por tal motivo, en 1977 se inician las obras de ampliación tras firmar un grupo de padres el aval para un préstamo. Se construye así, entre otras instalaciones, un gimnasio y un salón de actos, donde se realizarán no solo actos del colegio, sino que, puesto a disposición de toda la población, es testigo de innumerables actos sociales.

A finales de los años 80 el colegio inicia una nueva etapa al adaptarse a los nuevos tiempos: se convierte en colegio mixto y en centro concertado con la Consellería de Educación de la Comunitat Valenciana. En los años 90, con la LOGSE, se implanta definitivamente la ESO en el colegio y la Educación Primaria se traslada al otro centro religioso de la ciudad, el colegio Nuestra Señora de la Consolación.

En el año 2010, ante la demanda de alumnos y padres, se inician nuevas reformas en el colegio con el fin de implantar los dos cursos de Bachillerato. Gracias a la aportación voluntaria de los padres se realizan reformas en el colegio y se construyen nuevas aulas y un nuevo gimnasio. Finalmente, el curso 2011-2012 se inicia el primer curso de Bachillerato con 35 alumnos matriculados.